El carácter latino es un tanto diferente. Le
damos poca importancia a estos acuerdos y contratos y simplemente
confiamos en lo que se dijo de palabra en la reunión. Esto es un
grandísimo error.
El empresario indio es muy bueno para
“recordar” lo que le conviene y “olvidar” lo que no le gusta
de una reunión... de hecho, hasta capaz de inventar lo que nunca se
dijo o de re-interpretar a su gusto lo que se dijo. Suena duro
decirlo, pero lo hemos visto muchas veces (por favor, lee mi
advertencia).
Por otra parte, también es importante
asegurarse que ni por correo electrónico o por ningún otro medio
escrito se hacen “promesas a la ligera”. Es decir, nunca ofrecer
algo que para nosotros, por ser un correo electrónico no nos parezca
serio, pero que el empresario indio luego pueda tomar como una
“promesa”. Ellos son capaces de recordar esa “promesa” muchos
años más tarde y hacer sufrir a la empresa (hasta de forma legal)
para que se “cumpla”.
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